jueves, noviembre 12, 2009

Inés, Inés, Inecita, Inés

En un día como hoy nació un portento de mujer, el Fénix de América, la décima Musa, de ideas sabias y revolucionarias: Sor Juan Inés de la Cruz. Ella vivió adelantada a su época, su mejor biografía la escribió Octavio Paz en Las Trampas de la fe. Leo ahi que acostumbraba a cortarse el pelo en castigo cuando no tenía disciplina y rigor en sus textos, cuando no lograba lo que se proponía. Si yo tuviera esa costumbre estaría rascándome la pelona todo el tiempo. No podría crecer ni diez centímetros el pelo de mi craneo cuando ya tendría que rasurarlo. Esta cabeza mía no merce las trenzas que peino.

Sor Juana ha sido muy estudiada en su parte literaria, sin embargo en otro de sus muchos artes como la cocina está muy olvidada, supongo que como ya dije aquí , esas recetas se volvieron complicadas por no dar medidas adecuadas y por recetas que lo mismo emplean ingredientes dulces que salados. Sin embargo hoy en su honor retomo este soneto que me encanta, bueno toda su obra poética siempre me ha gustado, aunque tal vez ya no tanto su teatro, pero... ahí está para dicha de todos.


¿En perseguirme, mundo, qué interesas?

¿En perseguirme, mundo, qué interesas?
¿En qué te ofendo, cuando sólo intento
poner bellezas en mi entendimiento
y no mi entendimiento en las bellezas?

Yo no estimo tesoros ni riquezas,
y así, siempre me causa más contento
poner riquezas en mi entendimiento
que no mi entendimiento en las riquezas.

Yo no estimo hermosura que vencida
es despojo civil de las edades
ni riqueza me agrada fementida,

teniendo por mejor en mis verdades
consumir vanidades de la vida
que consumir la vida en vanidades.


Ya vendrán recetas barrocas más adelante, aunque no serán de Sor Juana literalmente. Mientras, necesito aplicarme en otras lides, necesito disciplina, hace mucho frío para traer la cabeza rapada.

jueves, noviembre 05, 2009

Fume frutas y verduras, vacúnese con jugos


En estas mañanas frías y sucias que anticipan el próximo periodo invernal y que el olor a humo citadino se me impregna en el pelo inevitablemente, sólo me apetece una cosa: un jugo.

A decir verdad no concibo una mañana sin jugo, así como la mayoría de la gente lo primero que busca para que le funcione el cerebro es un café, yo busco con ansiedad un jugo. Ya sea el humilde jugo de naranja, el de toronja, de zanahoria, mandarina, pasando por los combinados de mayor popularidad, Vampiros: betabel, apio, naranja, piña; o Verde: nopal, toronja, perejil, piña.

Soy una afortunada en mi barrio, (queda excluida mi vecina Doña Perra y sus perritos), porque encuentro muchos lugares en las esquinas o en comercios establecidos en donde me preparan jugos. El mejor de ellos es un establacemiento a tres cuadras de mi casa en donde se dan gusto torturando con el exprimidor toda clase de frutas y verduras. Yo diseño el jugo que quiero y me lo preparan. Me siento agradecida con la vida después del primer trago que pasa por mi boca.

Me considero una jugoadicta y no me da pena decir que no los preparo yo, me gusta que me lo hagan allí sin tener la molestia de estar en casa lavando todos los aditamentos que requiere un extractor o una licuadora. El lugar es bastante higiénico y las mujeres que están a cargo me atienden muy bien.

Las noticias nos informan del recrudecimiento de la influenza, lejos de cualquier vacuna que por supuesto no me podría ni loca, prefiero hacerle una reverencia a esa exquisita manera de alimentarme y protegerme: la jugoterapia. Porque en mis peores momentos con la quimio mi salvación fueron los jugos. La debilidad que acompaña tan salvaje tratamiento se me olvidaba al hacerme un jugo de berros, espinacas y de mandarina. Suena raro, sabe rico.

Ya dije aquí anteriormente que estoy tomando un jugo con nopal, apio, perejil, toronja, piña y chayote crudo, lo estoy tomando casi a diario pero ahora con un plus: alfalfa germinada. Podrán hacer gestos al leer esta combinación pero mi cintura se ha reducido gracias a este brebaje y sobre todo me da bastante energía para todas las actividades que realizo. Y no me digan nada sobre la cantidad de azúcar que tienen los jugos porque eso es inevitable. Yo hablo de mi experiencia y de mi rendimiento físico, no desde el punto de vista nutricional que en cada persona varía según su metabolismo y actividad física.

Por útimo, tres recomendaciones con respecto a la influenza:

1 Lavarse las manos frecuentemente

2 Manos lejos de la cara

3 Hacer gárgaras 2 veces al día con agua caliente salada


Por supuesto que no hay afán moralizador en el título de esta entrada, usted tiene el magnífico poder de elegir.

El resumen de la Despensa de los Blogs.

Señor, señorita, heyyyy joven aquí está el resumen del evento de la despensa de los blogs, vayan a echarle una mirada, no se pueden perder tan grande homenaje al gusto por preservar la comida de manera casera.

Kako desde Suiza, e Idania desde España fueron las anfitrionas. Yo con enorme gusto participé.
Konfituere_2

domingo, noviembre 01, 2009

Dia de muertos


"Próximo está tu olvido de todo, próximo también el olvido de todo respecto a ti"
Marco Aurelio

jueves, octubre 29, 2009

¿En qué piensa usted cuando maneja su bicicleta?

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Guarde la receta, algún día la va a necesitar
Cuando escribí el post anterior no tenía idea de que darle de comer a mi madre con una dentadura postiza que se vuelve un suplicio para mantenerla en su lugar. (El hueso que la detenía se ha desgastado por completo y ningún pegamento la puede mantener fija). Era por eso que hacía una pequeña reflexión para agradecer que podamos dar una buena mordida.

Bueno, centrándome en el tema, diré que el proceso creativo llegó cuando el domingo me relajé como a mí me gusta: andando en bicicleta. Según un periódico que repartieron este domingo dentro del Ciclotón de la Ciudad de México, las cosas que uno piensa mientras va pedaleando son, en este orden: comida, sexo y trabajo. Y yo creo que están en lo correcto, mientras subía la empinada pendiente de los puentes de Río Churubusco ya sabía hasta cuál iba a ser el postre del cumpleaños de mi madre, y cuando iba dando vuelta para incorporarme a la calle de Florencia y Reforma me sentía hambrienta y exigente para el momento esperado del encuentro íntimo, ¡ayy las piernas duelen rico, ufff!... ¿Trabajo?... ah, sí, también pensaba en él, pero con menos creatividad. Esos fueron los pensamientos que me acompañaron en los 36 kilómetros del recorrido.

Las fuentes de inspiración y creatividad llegan de maneras muy extrañas, sin que uno se lo proponga tanto. La misma necesidad apremiante hace que uno invente diferentes maneras para crear algo.

Menú para celebrar a una paloma de 86 años
Arroz con algas marinas
Filetes de pescado rellenos de tamal envuelto en hoja santa en mole amarillito estilo mixe

Suspiros de avena y manzana

Lo interesante del menú es el postre y el guisado, pues como dije antes tampoco ella puede comer grasas y el mole nada más quedó de nombre porque tampoco come chile. Qué horrible es llegar a viejo. Ni modo, no puedo hablar retórica ni huidizamente.
Es entonces cuando me digo: “¿entonces qué le hago de comer?”
Yo creo que todo es cuestión de resignarse, nosotros como simples omnívoros que hasta ahora nada nos hace daño podemos cuestionarlo severamente, como sería mi caso o alguno de ustedes. Pero no se aburran y mejor anoten la receta no sea que alguien de su familia o ustedes mismos lleguen a neNegritacesitar un menú de este tipo.

Para el “Mole amarillito” estilo mixe
1 kilo de jitomate
1 cebolla pequeña
2 dientes de ajo
orégano al gusto
3 pimientas gordas
10 cm. de canela
Sal al gusto
*si lo quieren con chile, se ponen unos 4 chiles amarillos secos, de los oaxaqueños

¼ masa de maíz (de tortillería)
3 cucharadas de aceite
Epazote picado
10 hojas santas

10 filetes de pescado
Sal al gusto

Con el jitomate, la cebolla y el ajo se hace un puré y se pone a cocer con las especias y sal.
La masa se mezcla con el aceite, la sal y el epazote. Se forman 10 pequeños bollitos o tamalitos y se ponen a cocer en el puré de jitomate durante 40 minutos, procurando no moverlos mucho para evitar que se deshagan.
Se deja enfriar un poco y se sacan los tamalitos. Estos primero se cubrirán con la hoja santa y luego se enrollan al filete de pescado, se detienen con un palillo y se vuelven a poner a cocer en el caldillo de jitomate hasta que el filete de pescado esté cocido.
No puse foto porque no tuve tiempo de sacar fotos.

Suspiros de manzana y avena
(especial para celiácos)

Se rallan unas seis manzanas con el rallador, luego se pone la misma cantidad de copos de avena, ¾ de miel y 10 cm. de jengibre fresco rallado. Se forman tortitas con esta mezcla, se colocan sobre una bandeja con spray antiadherente y se llevan al horno por 25 minutos o hasta que se haya dorado la parte de abajo. De preferencia se les da vuelta y se dejan dorar unos 10 minutos más, yo no lo hice porque se hubieran resecado demasiado y no las hubiera podido comer mi madre.

domingo, octubre 25, 2009

Muerda hoy, mañana quién sabe

Cuando era niña tenía una ignorancia prodigiosa con respecto al crecimiento de los dientes, bueno, más bien la tenía a todo en general.

Yo creía que si un diente se caía, volvería a salir una y otra vez. Por eso cuando dejé de tener dientes de “leche” y salieron los permanentes no me preocupaba que mi madre me llevaba a su dentista de la calle de Allende. Recuerdo las vitrinas que había a la entrada de su consultorio con varias dentaduras postizas, eran espeluznantes. Pero lo que más permanece en mi memoria era un cartel de pesadilla y la imagen de una mujer con un trapo amarrado a la cabeza, no había nada más aleccionador que leer: “no hay peor dolor que la espera del dolor”, ¡ay nanita!

Era por esa frase y la imagen que yo me dejaba conducir mansamente al consultorio y, porque pensaba que después me volverían a crecer más muelas. Mi madre se obsesionaba por llevarme a sacar cualquier diente malo. Supongo que así la educaron a ella, porque le salía más barato extraer el diente antes que hacer todo lo posible por salvarlo y porque la dentista con quien me llevaba no sabía hacer grandes reparaciones. Como yo era una niña ignorante no me importaba, sabía del dolor que padecería pero también sabía que tenía libertad para comerme después todo el catálogo de golosinas, azúcar y refrescos que yo quisiera. Mi madre tenía una dentadura postiza completa en la parte superior, y yo poco a poco me iba preparando para alcanzarla.

Crecí salvaje e ignorante respecto al cuidado bucal. Cuando tuve la suficiente conciencia para tener la responsabilidad de mi boca, era demasiado tarde. Hasta los diez años creí que un dentista sólo servía para sacar muelas y poner amalgamas. Mi boca en realidad era como una casa con goteras, vidrios rotos, tuberías con fugas, instalaciones de luz haciendo corto, humedades y salitres. Todavía hasta hace siete años mi dentadura había sido una facha. Finalmente alguien me recomendó un excelente dentista. Yo sinceramente a esas alturas no tenía muchas esperanzas, había pasado por un largo desfile de dentistas malos, careros e ineficaces. Este nuevo médico hizo muchos cambios y reestructuras notablemente en mí, es decir, recibió mi boca en ruinas y me devolvió una sonrisa como para portada de revista. Tengo muelas perfectas para morder y masticar a la perfección.

Desgraciadamente sé que esto no será así para toda la vida, por mucho cuidado y visitas periódicas al dentista todo llegará a su límite. Es por eso que me preocupa ver los cambios físicos que tiene la gente en su boca con sus reparaciones y dentaduras postizas a lo largo de los años. Dejan de masticar y morder con la misma fuerza que tenían antes, los “puentes movibles” se les empiezan a despegar y “bailan” dentro de su boca, y algo que me impacta más es descubrir que incluso el sonido de la voz también les cambia para empeorar. Eso ha pasado con mis seres mayores que quiero y aprecio.

Mañana cumple años mi madre. No tengo muy claro aun que clase de menú le prepararé para celebrar sus 86 años, sólo sé que los alimentos no deben ser: ni queso, crema, leche, mantequilla, grasa, res, puerco, chile y sobre todo que no sean cosas de mucho mascar y mascar. Desde hace mucho ha sacrificado muchas comidas, entre su colesterol y ahora su dentadura que es imposible que permanezca fija.

Cada que doy un buen mordisco a algo que me encanta, agradezco inifinitamente poderlo hacer y espero que siga así por muchos años.

jueves, octubre 22, 2009


No era mucho lo que pedía, sólo un árbol de granadas, una higuera, un ciruelo, un amate frondoso, un poema y que entendiera este proceso de una mujer que sufre las consecuencias de la edad madura con plena inmadurez.

miércoles, octubre 14, 2009

Xoconostles

Va primero la música, antes que seguir mirando.















sábado, octubre 10, 2009

El placer de preservar

¿Qué de dónde viene el gusto por almacenar y preservar los alimentos? Un poco porque somos como la fábula de la hormiga y la cigarra: guardamos para consumir después que ha pasado la cosecha o en momentos de apremio y emergencias. Además de que resulta más económico cuando abundan ciertos alimentos en el mercado y cuestan menos. Otro tanto es porque a quienes nos gusta cocinar atesoramos lo que nos da satisfacción y utilidad. Prolongamos el placer por más tiempo para disfrutar fuera de temporada.

Hemos perdido la temporalidad que existía en los productos alimenticios, antes eran más marcadas las estaciones caracterizándose cada una con sus respectivas cosechas. Ahora los pocos que lo advertimos lo aprovechamos, inventamos otro modo de ser felices conservando alimentos a destiempo. El mercado podrá ofrecer toda clase de productos enlatados o en almíbar pero nunca tendrán el sello particular de una conserva casera.

La verdad es que soy bien codiciosa con los sabores, no es posible que la temporada de chabacano sea tan corta, o las granadas o la zarzamora (esa chiquita ácida de Michoacán) es por eso que hago mis propias mermeladas. Pero también me gusta acompañar mi comida con los chutneys (encurtidos de fruta con especias) los escabeches de chiles, los encurtidos y salmueras de verduras, los aceites aromáticos, los licores estimulantes con frutas y los jarabes aromáticos medicinales.

Algunos de estos productos no duran mucho tiempo en esta casa porque los consumimos conforme los voy haciendo o de plano los regalo.

Mi querida amiga Kako, en su blog hizo una convocatoria para conocer las despensas y mostrar los productos que preparamos de manera tradicional negandonos a que desaparezca esta buena costumbre. Los que participamos tenemos que enseñar nuestra despensa y los productos hechos por nosotros mismos. De tal manera que quitándome pudores por mostrar el desorden que reina en mi despensa y mis gustos personales, me atrevo a presentarla aquí. Debo aclarar que me salgo de las reglas para hacer mermeladas y como utilizo menos azúcar necesito guardarlas en pequeñas porciones en bolsitas en el congelador. Básicamente las mermeladas se conservan por utilizar la misma cantidad de fruta que de azúcar pero ese no es mi caso, ya que al ponerle menos azúcar su tiempo de vida es menor, es por eso que las congelo. Cuando las necesito simplemente las descongelo y las consumimos muy rápido.

Esta es mi despensa, pero no todos los productos que preparo los guardo aquí, los almaceno en distintos lugares. Aquí están algunas de mis especias y yerbas del lado derecho. Abajo, en el tercer entrepaño, algunos licores y conservas. Mi alacena tiene un poco de química y farmacia.

Aqui se ve el único chutney de mango que me queda de la temporada que acaba de terminar lo atesoro con gusto, un pesto que hice hace poco, chutney de tamarindo, un vinagre con estragón y hoja de higo, ciruelas verdes en mezcal, aceite de olivo preparado con ajo y chile de árbol. También está desde hace mucho un jarabe de ajos, jengibre, miel y aguardiente a la que recurro cuando tengo tos; después de macerarse mucho tiempo el sabor de los ajos se suaviza y es mucho más efectiva que cualquier menjurje farmacéutico para este mal.

Por acá, en mi congelador guardo mis preciadas mermeladas congeladas, en bolsitas individuales: chabacano y zarzamora. En esta entrada quedó el testimonio de mis problemas mecánicos con mi refrigerador, y se pudo ver otro horizonte pocas veces visto de mi congelador. Esto que parece un helado de marca trasnacional no es tal, no se crean la apariencia, yo reciclo además de frascos, también envases. Este contiene mi helado de Rapadura, que me dió la receta el chef brasileño Rodrigo, hice en julio tres litros, ya sólo me queda 1/2 litro.

Acá también hay otros aceites, vinagres y mezcales preparados con frutas, hierbas y chiles
Estos productos son los rudos de mi alacena. Sólo pueden estar en un hogar mexicano y con gustos bastante atrevidos.

1. Es una salsa de chile de árbol, ajo, nuez de la india (cajú) y aceite.

2. Las ciruelas en mezcal las hice hace un año, en época de frío es muy placentero comerse una, calienta el cuerpo y el espíritu.

3. Ese frasco que parece que tiene gusanos, son gusanos de maguey: Chimicuiles, esos los compré vivos en noviembre, se frien y se conservan prefectamente. Son especiales para hacer salsas de chiles, su sabor es poderosísimo. A lo mejor Kako y mucha gente se horrorize porque conservo ésto pero es cuestión de culturas y gustos, definitivamente. Es un producto escaso, desconocido y desdeñado por mucha gente, es por eso que es valioso para mí. Los prejuicios estorban para disfrutar la vida.
Volviendo al refrigerador ahi guardo mermelada de zarzamora que estoy consumiendo actualmente y una conserva de xoconostles en almíbar que hice el domingo después de ir a Teotihuacan y conseguirlos.
Tuve que sacar el frasco de los limones estilo marroquí en conserva para sacarle fotos, este lo hice desde hace más de un año y se conserva perfectamente. A éstos los preserva la sal. Son facilísimos de hacer y su sabor es estupendo. Sirven muy bien para acompañar el cordero.

Aquí abajo está una parte del conjunto de conservas, salmuera, licores, encurtidos y salsas que cotidianamente preparo, no están todas porque como dije muchas se acaban antes.
De izq. a derecha. Mis jitomates hidropónicos deshidratados al sol, la salmura marroquí de limones, xoconstles en almibar, aceite de oliva con romero, berenjenas encurtidas, mezcal con hoja de higo, el jarabe de miel ajos y mezcal, pesto de albahaca, chutney de tamarindo, chutney de mango, chiles chipotles en vinagre, salsa de chile de árbol y nuez de la india, chinicuiles fritos, vinagre de estragón, aceite con chile piquín, aceite con achiote y ajo, mirin con pasta de ajonjolí. No están todos los productos que preparo, ni son todos los que están.

Ah, sí claro, falta la receta que debe acompañar esta entrada. Son unas berenjenas encurtidas. Esta receta me la enseñó mi amiga Mercedes. Incluso los coquetos gorros para cubrir las tapas de los frascos con hojas de maíz.

Berenjenas en escabeche

1 kilo de berenjenas

un manojo bastante grande de albahaca

1 taza de aceite de olivo

3/4 taza de vinagre de manzana o un poco menos

sal al gusto

6 dientes de ajo picados

Se deshoja la albahaca

Se pelan y pican en rajas o rectángulos las berenjenas. Se pone el aceite en un recipiente que no sea de aluminio y se deja calentar, se frien ahí los ajos sin que queden dorados, luego se agrega el vinagre y la berenjena, por último la albahaca, la sal y se mueven constantemente. Se dejan hasta que esten cocidas.

Se empaca caliente la berenjena en frascos estériles, bien hervidos y escurridos. Una vez abierto el frasco es necesario meterlo al refrigerador. Aquí listo para disfrutar la berenjena con una baguete, mayonesa, lechuga y jitomates deshidratados en el horno.
Bueno, ahora sí que me cansé haciendo esta entrada, sacando mis frascos de lugar y llevándolos a la luz para que salieran mejor las fotos. La verdad es que lo mío lo mío es comerme todo esto.

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domingo, octubre 04, 2009

Viaje al centro de un chayote


1-Hay una metáfora muy adecuada al decir: PARIR CHAYOTES. La usamos cuando se trata de describir un propósito muy difícil de realizar. Ah, pero si no se logró cumplirlo, las cosas salieron pésimas y nos sentimos completamente abatidos, coqueteando francamente con el suicidio, alguien nos dará una palmadita por la espalda y dirá compasivamente: NO TE AZOTES QUE HAY CHAYOTES. Es curioso, lejos de ser frases de uso común describen perfectamente el estado de ánimo en ambos casos. El primero describe perfectamente la dificultad del propósito. El segundo minimiza el tremendo y ridículo fracaso por el cual pasamos. Últimamente de chayotes está empedrada mi vida.

2- En cambio a algunos periodistas corruptos les encanta “el chayote”, que es la prebenda que se les da para sobornarlos y que ponderen las maravillas de algún funcionario en turno. "El Chayote" es también el remoquete que le ponían a los chamacos en la escuela primaria cuando les cortaban el pelo a “casquete corto”, los pelitos les quedaban como filosas púas y no había niño que se salvara de llevar ese apodo.

3- En la esquina de Insurgentes y José María Rico crece sobre un arriate largas guías de chayote. Son exhuberantes las chayoteras, de hecho si no fuera por tanto perro y contaminación hubiera cortado varias guías tiernas de ese lugar y me hubiera hecho una deliciosa y oaxaqueña sopa de guías de chayote. Otra cosa deliciosa que acompaña al chayote es su raíz gruesa y blanca. En invierno se saca y la venden, no es nada barata, se le llama: chinchayote o chayotestle. En esta casa nos encanta a todos: en Huaxmole o simplemente hervidos y luego fritos en mantequilla son un manjar. Es mucho más rica que cualquier camote o yuca y por supuesto es el plus del chayote.

4- El chayote es una de esas verduras que no causan una gran expectativa por comerlas. Están ahí la mayoría de las veces como parte de un recaudo para los caldos de carne, son muy pocos los que se atreven a comerlos como parte de un ingrediente principal. ¿Chayote relleno? eeeste..¿qué no hay otra cosa? En la casa con mis hermanos cuando mi abuela nos hervía montones de chayotes de su huerta xochimilca sólo nos comíamos el corazón, su mesa quedaba como si fuera plancha de sacrificios azteca, cinco chayotes descuartizados sin corazón. ¿Seguirá siendo disputado comerse el corazón de un chayote?

La verdad es que sólo acabados de hervir me gustan y con un poco de limón y sal. Son demasiado acuosos y ligeramente dulzones. Sin embargo esas son sus virtudes: pocas calorías y sirven como diuréticos y desintoxicantes del cuerpo. Nada menos estoy tomando un jugo con:
½ chayote crudo
5 ramas de perejil
2 ramas de apio
½ nopal
jugo de toronja

No sabe mal el brebaje… o no sé, mejor no me hagan caso, mi choya vive de chochos, de chemo, de chupe, garnachas y muchos jugos.

martes, septiembre 29, 2009

Caliente de guayaba

La vida es buena. Tengo una semana que me quemé la lengua y todavía está insensible. Pudo haber sido peor, sin embargo sólo tengo destruida toda sensación en ella. Parece como si la hubiera “calado” con ácido nítrico, como se hace con el oro para saber si es auténtico y luego la hubiera dejado remojando en mezcal por meses. He perdido todo gusto, me preocupa porque no percibo la cantidad que sal que estoy consumiendo. Hace unos días me llamaron la atención por un pescado que salé excesivamente. Yo lo engullí como si estuviera comiendo malvaviscos, no noté nada, incluso le puse chilitos habaneros también salados. O sea que la volví a quemar por segunda vez con harta sal y chile. No le agarro el sabor a nada. El domingo me invitaron a desayunar y de verdad que no distinguí diferencia alguna entre el panquecito de elote y las crepas de huitlacoche. Estoy alimentándome de cosas que en otras ocasiones bien podría haberlas despreciado. Ah, no, pero nunca le entraría al pollo, de ese sí que no. Estaré pasando por un periodo de atrofia del gusto, pero el olfato afortunadamente me sigue sirviendo y su aroma detestable me invita a darle la vuelta.

A veces se me antoja remojar mi lenguita en agua de pepinos con mucho hielo y dejarla ahí por horas hasta que se recupere. O a lo mejor y si la embadurno con miel sirva como bálsamo para recuperar su buen gusto y deje de comer a lo loco y tan a ciegas como ando en estos días.

Dicen que la lengua percibe los sabores por zonas: en la punta, es el dulce, en los lados es el ácido, en toda la superficie es el salado, y por último, hasta atrás está el amargo. Pero no existe un sensor para que evite que te pasen casos como este que me aqueja. Parecerá tonto pero nunca se sabe con certeza cuándo algo está demasiado caliente.

¿Qué con que me quemé la lengua? Con esto de las tardes mezcaleras y acurrucadoras, de esas cuando el cielo se oscurece a plena luz del día, el ánimo se llena de nostalgia como el morado intenso de las nubes y uno quiere acompañarse además del ser amado con algo que caliente el cuerpo, pues que me preparo un “caliente de guayaba”. Ay sí, pero no fue caliente, fue ardiente de guayaba y no sé que me pasó pero me quemé horriblemente y es la hora que no se compone mi pobre lengua.


Caliente de guayaba

1 kilo de guayabas
Azúcar al gusto
1 ½ litros de agua
Todo esto se mete en la licuadora hasta quedar un atole espeso y se pone a calentar. Se cuida que no suba al hervir y se mueve de repente para que no se pegue en la olla. Si está demasiado espeso se agrega un poco de agua. A mí me gusta así y con guayabas que estén muy maduras. Es muy delicioso y reconfortante, de verdad calienta el cuerpo, pero no se descuiden y se den una quemada tan grave como la mía.
Esta receta me la dió mi sobrina querida, a ella se la daban cuando estaba en la escuela en Perote, Veracruz y vaya que ahí los inviernos son severos.

jueves, septiembre 24, 2009

Consumatum est


lunes, septiembre 21, 2009

Es que eso no me gusta

Todos tenemos algún platillo favorito pero, ¿qué pasa con aquella comida que despreciamos y rechazamos al primer ofrecimiento? Ese alimento repugnante que con sólo mencionarlo nos remite a una situación desagradable. Tenemos que reconocer que en esos malos recuerdos casi siempre está detrás nuestra querida progenitora.

Claro, se acuerdan de: “Qué no ves que lo hago por tu propio bien” “Ándale chiquito, vas a ver que si te comes el hígado te vas a poner bien fuertote”. “No te levantas de la mesa hasta que no te acabes las calabazas”. “Si quieres estar fuerte como Popeye cómete las espinacas”

Nuestra madre, la que nunca imaginamos que nos haría algún mal en nuestras vidas resulta que es la bruja que nos trauma con su terrible insistencia a comer algo que por múltiples razones no nos gusta. La hora de la comida se convierte en el momento de la angustia y el caos. Para las madres angustiadas y para los chamacos remilgosos.

Las madres se desesperan porque no encuentran la receta mágica que logrará que los niños se coman todo lo que les sirven. Del éxito o fracaso de esta misión se derivan muchas formas sociales y emocionales de relacionarse en el futuro con la comida. Que me lo digan a mí, con una madre que me atascó de mango hasta por las orejas. Una fruta tan sabrosa para mucha gente y a mí me hizo despreciarla.

Es importante la actitud que se tenga ante la comida, sin gritos, amenazas, ni premios, es difícil pero no imposible. Finalmente hasta donde tenemos noticias, ningún niño se ha muerto porque no se acabó su repulsivo alimento. Lo preocupante en este asunto de platillos detestables, niños renuentes y mamás obsesivas, es que en el futuro repetimos los esquemas de lo que nos hicieron y hacemos lo mismo con nuestros hijos. ¿Verdad Mariana? Tendremos la misión de romper este patrón y transmitir otra forma de diálogo con la comida.

sábado, septiembre 12, 2009

De esto no hay en Canadá


Nutrida en el alma, así me siento en tu casa, además de nutrida en el cuerpo, eso dijo Elisabeth, mi amiga alemana, cuando terminó de comer el platillo que le preparé. Fueron unas palabras amables y de fina sensibilidad, aunque yo por mi parte me sentí aun más complacida cuando pacientemente escuchó el sentir que traigo dentro y remató: De esto no hay en Canadá. (Chiste local, localísimo de esta casa, lo siento, no más explicación).

Finalmente si hice chiles en nogada. Lo mío no son las cinturas entecas, a lo mejor algún día lo logre pero por ahora no es mi ideal. Además, no podía dejar pasar esos duraznos zacatecanos tan dulces y amarillos, son especiales para rellenarlos y luego están esas manzanas mexicanas tan jugosas, nada de esas gringadas de manzana gala o Washington que artificiosamente hay todo el año. Ya comenté que si quieren la receta completa de los chiles que yo preparo, Nora, desde Tampico la publicó aquí. Hay que hacerlos, se acaba la fruta y las nueces de castilla.

Por eso los hice, porque tenía visitas y porque Elisabeth venía cargando desde lejos un regalo muy pesado y muy valioso para mí. Ana, mi amiga-hermana-amazona desde Valencia, desde la tierra de la paella, la fideúa y las naranjas, me envió un regalo. Yo antes le había mandado mi libro y ella no quiso ser menos y me obsequió este librototote. Curiosamente este par de gringos, Mario Batali y Gwyneth Paltrow tienen sus vínculos entrañables con España, el libro viene cargado de anécdotas de viaje, fotografías, descripciones de la comida y los restaurantes más representativos de todas las regiones de España. Seducida y convencida estoy de conocer ese país, lo que falta es el impulsor principal para que me lance en su búsqueda, eso que ni que, gracias Ana.


miércoles, septiembre 09, 2009

Mexicanos al grito de crisis

Estos días se me antoja comer pozole del que hace la mamá de mi amiga Yasmín. Luego un chile en nogada, pero como los que yo hago rellenos sólo con fruta y sin esas nogadas dulces que saben a gúacala. Para que después vengan unas flautas de barbacoa con salsa de guacamole bien picoso y como tapón, unas quesadillas de papa con salsa verde. De postre un buñuelo bien mojadito en caldo de piloncillo, canela y guayaba. ¿Es mucho lo que pido?

Sin embargo tal parece que tengo que ponerme al día con el significado de unas cartas del tarot y leer y leer y leer. Dado lo cual no prepararé nada y no tendré tiempo para meditaciones trascendentes mientras pico la cebolla y la fruta que sirve como relleno para un chile en nogada. No tendré un montón de platos para lavar, ni se me ocurrirá nada interesante que escribir, salvo que haya algunos acontecimientos como el de hoy en el cuál se asegura que Hoy es el día de la Bestia, al revés. Hace tiempo yo hablé de mis experiencias en el 6 del 6 del 2006, ahora este predicador con latas de jumex me lo recordó. Qué risa.
Foto tomada de la
Chilangelina sin su permiso

Mi mente la tengo ocupada, además del tarot en pensar cómo será ahora el desglose del nuevo impuesto. Pienso mucho en mi contador, ¿en donde habrá quedado el señor Bueno? Era tan lindo y bien astuto, me aceptaba que le pagara en especie, nunca me recibió dinero. Venía a la casa y si había un pan en el horno se lo llevaba. ¿Qué sí quiere pan de nata? ¿Una tarta de limón? ¿Le gusta el pan de ajo?, seguro y le encantará, pruébelo. Nunca tuve problemas con Hacienda mientras el señor Bueno estaba a cargo. Quiero un contador así otra vez. ¿Es mucho pedir?

Espero que ustedes tengan algo mejor para llevarse a la boca que mis puros antojos y sobre todo espero que tengan ánimo de celebrar en estas fechas patrias. Pónganse gordos, mientras, yo ya vi mi cintura así. ¿Es mucho soñar?

sábado, septiembre 05, 2009

La torre


Lo que se decidió por voluntad propia ha comenzado

la comodidad no alimenta

el rayo brota y lo evidente se tiene que enfrentar


O nos movemos o el manotazo asestado nos paralizará

el cambio se come con dosis de incertidumbre

la luz se sostiene en alto y alumbra la distancia más lejana

otro camino comienza y ahí vamos

domingo, agosto 30, 2009

Levantando la cosecha



Desde una azotea de un populoso barrio en plena ciudad de México, declaro formalmente inaugurada la recolección de jitomates hidropónicos. Al cortar la cosecha, sin proponérmelo viene la reflexión, la recapitulación de muchos cuidados, errores y ciertas faltas, pero finalmente aquí están los frutos radiantes y generosos, dispuestos a ser transformados y consumidos. Sobrevivieron al Carnaval, la Semana Santa, la influenza humana, las elecciones y, posiblemente, pese a todos los designios seguirán ahí reproduciéndose todavía después del informe presidencial del mediocre Felipillo.

Y en la planta baja, en el otro jardín macetero, ése sí con tierra, creció con muchos cuidados una planta de acuyo, mejor conocida como: momo, hierba santa, hoja santa, cordoncillo. Esta hoja tiene el poder de restaurar las fuerzas perdidas de las noches por calores agobiantes, malos tragos, búsquedas fallidas de trabajo, discusiones infernales, pésimos tacos, insípidos poetas, amigos mentirosos. Dicen que unas hojas de esta planta, arrimadas en cocimiento por las mañanas, hace hablar antes a los bebes y los inducen a avisar para ir al baño. El chocolate con agua aromatizado con hierba santa, si se les da de tomar a los ancianos, un estremecimiento recorrerá su cuerpo llenándolos de exquisito placer y sacaran de quién sabe dónde un montón de anécdotas y recuerdos olvidados, para que después su andar sea más ligero y ágil. Habrá que probarlo y comprobar los resultados.


Para conjugar la recolección de las cosechas, esta es la receta que se me ocurrió para festejar. Rollitos de Hoja Santa frita rellena de queso Oaxaca y queso de cabra en salsa de jitomate hidropónico y tomate verde. Acompañados de frijoles y un chile de agua que me trajeron de Oaxaca, el cual rellené con otro rollito. Quería rellenar después con ese chile de agua un chile ancho, luego una calabacita, para que así se fuera haciendo un conglomerado de rellenos, pero como no había nada de esas otras cosas a la mano, mejor le paré y ahí quedo listo.

jueves, agosto 27, 2009

Yo sé que en cualquier momento me iba a estrellar contra el suelo




jueves, agosto 20, 2009

Catskill Mountain

levántate a las 4 de la mañana a preparar el chai del desayuno prende los hornos y comienza por descongelar las galletas de chocochips y las de macadamia con chocolate no olvides que los mexicanitos que están en la cocina tienen añoranza y quieren que les hagas bolillos desean comer molletes y aquí ni modo de hacerlos con bagels también quieren que les hagas algún día pan dulce sus preferidas son las conchas no importa que lleves días sin dormir no importa que no te acostumbres a irte a la cama cuando el sol todavía esta brillando no importa que te cante toda la noche un búho hacia la ventana de tu cuarto finalmente en este lugar nadie descansa las actividades son tantas que no hay tiempo ni de dormir desde que llegaste has pelado como dos millares de manzanas la gente te admira al ver que eres la más veloz de todos haces competencias a ver quién termina de pelar más rápido una manzana y sin romper su cáscara al día siguiente celebran el día de la independencia y necesitan muchísimas manzanas para su famoso apple pay Annunziata y Eli te preparan café expreso de la mejor manera como dos italianos saben hacerlo vives un círculo vicioso no duermes porque tomas café y si no tomas café y te estás durmiendo en el trabajo llegas a la habitación que compartes con cinco mujeres más y te das cuenta por primera vez en tu vida que ante los zapatos de ellas los tuyos son como los de la Cenicienta después de tres semanas duermes unas horas por fin así tenía que ser si bailaste tres horas sin parar al despertar lo primero que ves son las dos enormes nalgas de tu compañera de junto que saca sus ropas debajo de su litera esperas a que desocupen la regadera una australiana que se bañó antes que tú no tiene para cuando vestirse y callarse así desnuda platica contigo tú no entiendes su acento y sólo mueves la cabeza dos mexicanas te invitan a ir de compras y como buenas millonarias es lo que mejor saben hacer apenas las conoces sin embargo oíste la palabra que necesitabas para animarte y levantarte temprano en tu día de descanso: Woodstock no importa que hayan pasado veintisiete años después del festival no importa que no tengas dinero suficiente no importan los venados muertos y atropellados que miras por la carretera lo importante es que el lugar es como te lo has imaginado igual que en tus sueños de adolescente piensas que si vivieras aquí como artesana te iría muy bien un hombre como de 68 años con collares camisola de algodón rastas rubias y barbas enormes pasea en bicicleta te manda un beso y te regala una margarita las millonarias entran en todas las tiendas una tras otra y compran compran compran tu oyes varios conciertos callejeros de muchachos que tocan la armónica mientras le enseñas a una vendedora de joyería una nueva técnica de hacer eslabones para cadenas ella te regala un cascabel esmaltado en gratitud vuelves a pensar que si vivieras aquí a lo mejor tocarías la armónica las millonarias te invitan a cenar en un restaurante camino de regreso escuchan a Joe Cocker vuelves a hacer pan de madrugada sigues sin dormir te has quedado sola por fin en la habitación alguien dejo unos zapatos increíble son de tu número y son nuevos esperas que alguien regrese por ellos has visto desde la ventana al búho que no te deja dormir ahora tiene crías y el ulular ha aumentado las conchas de pan quedaron deliciosas ahora todo mundo quiere que las hagas diario has disfrutado y padecido cada instante en ese lugar donde las piedras se pulen al contacto con otras...




lunes, agosto 10, 2009

Seducir, fornicar, comer, morir

Primero. No hay enemigo pequeño y menos una mantis religiosa. Es desafiante y combatiente. Ella me mira molesta e irritada, no le he hecho nada aun y ya está a la defensiva, gira su cabeza y me busca. Es interesante su postura erguida parada en dos patas, parecida a la de un humano. Aquí podría yo hacer alguna proyección antropomórfica y decir que es una guerrera preparándose para una lucha cuerpo a dedos, con sólo el arma de sus púas que están dispuestas a cortar mi desnuda piel. Para evitar que lo haga prefiero azuzarla con una hoja. Podría decir que casi oigo el lenguaje pendenciero que me lanza, de alguna forma acuno dentro de mí pecho la mala vibra que irradia el animal. No debería hacer esto, sin embargo su ímpetu para la pelea me parece tan atrayente.

Segundo. Supongo que por esa seducción también engancha a su pareja. ¿Sabrá el macho que esa voluptuosidad sexual se equipara con su lujurioso apetito? ¿Sabrá el porqué del canibalismo de su compañera? ¿Sabrá el decapitado que de esa forma se prolonga un mejor y más largo espasmo durante el coito? Es así como la mantis además de agresiva y glotona es una sabia concupiscente. Nada mejor para nutrirla que su propia especie. Tal vez debería el macho haberla hecho comer algo antes de sus nupcias o quizá ese es el precio para pagar semejante placer.

Comienza el mito matriarcal y un ciclo de vida en orden extraño: sexo, comida, muerte, reproducción. De tal modo se demuestra que los animales se parecen tanto al hombre que es imposible distinguirlos de este. El deseo y los temores de ambos entrelazados por el seno nutriente y devorador de la madre.

Lo cierto es que me acordé de la leyenda de la Coyolxauhqui. Sería interesante subir a la mantis en una pirámide del Templo Mayor y desde ahí mirarla decapitar a su pareja. Aunque ella no tendrá la intensión de arrojar escalinatas debajo de la gran pirámide a su víctima desmembrada, ella sabe que es mejor aprovechar cada partícula de su enemigo, pata por pata, antena por antena, es que los insectos se aprovechan completitos.

Tercero. ¿Cuándo se ha puesto usted lector a desollar un taco de chapulines de Oaxaca? Extirpar primero el corazón del enemigo ofrecerlo en sacrificio para luego devorarlo. No, ¿verdad? Es mejor comerlos completos, nada más no sean avorazados como lo fui yo el otro día cuando inocentemente iba a degustar por primera vez unos jumiles comprados en el mercado de Cuautla. Llegando a casa de mi amigo Luis calenté una tortilla, le puse salsa y así vivos me los comí. En el pecado iba la penitencia, el sabor de los jumiles nunca es para comerse de a montón como los chapulines, los escamoles o los shagues, no no no, estos animales sólo sirven de aliño. Su sabor es poderosísimo. Parecía que le había dado una mordida a un taco de wasabi (esa pasta verde que te acercan con el sushi). Los jumiles tienen un fuerte sabor como a clavo de olor. Los consejos y las maneras de comerlo me llegaron después. No Carmen, que atrevida eres, solamente se usan cuatro o cinco en un taco, de preferencia acompañados con guacamole o con cecina de Yecapixtla. O de otra manera pueden ser usados como condimento para una salsa molcajeteada. Pero es que ni siquiera se me ocurrió comer primero uno, uno solo para saber que me estaba metiendo a la boca. Ah, quedé escarmentada para no volverlos a comer en muchos años.
Todo esto rollo de insectos tiene un simbolismo y todo esto no es más que un ejercicio para mi clase de hoy. Evitaré hablar de mi experiencia con los jumiles para no ser analizada comparativamente. Por lo pronto me enteré que hay un libro sobre la manera de perder peso antes, durante y después de tener sexo. La mantis seguro que ya lo leyó.



miércoles, agosto 05, 2009

Hablando de máquinas inútiles

Para que molestarse en preparar uno mismo su café si ya está aquí Hina, la robot que te lo prepara con gusto y moviendo sus colitas de caballo.

Aunque de repente le tiemble un poquito el pulso.

domingo, agosto 02, 2009

Soberbia II

Tengo dos cabritillas, ay lerelerelé

arriba en Tatatila ay lerelerelé

arriba en Tatatila ay lereailé



No son dos cabritas, han de ser un montón porque dan bastante leche y de ahí sacan unos quesos deliciosos. La señora Cruz, de Tatatila, Veracruz, (perdón por la cacofonía) me surte de esos quesos que son un prililegio encontrarlos. También hace un requesón de cabra que uso para hacer un postre riquísimo y es el causante de que engorde: un panque de requesón con zarzamoras. Esta vez lo use en algo salado, esta rica tarta pascualina que desde hace un tiempo la quería hacer.

Cerca de donde está mi médico hay una panadería con unos argentino-uruguayos, siempre que voy a verlo compro alguna empanada argentina, son muy buenas pero caras. Otro día al entrar vi que sacaban una tarta pascualina y la vendían en ¡220 pesos! Me vine indignada a mi casa a prepararla yo misma. Y me acordé que mi querida Kako ya había puesto esta receta en su blog.
Solamente que yo no usé queso ricotta, (la verdad es que nunca he visto que vendan de esos quesos en este país) así que usé el requesón de cabra cabratis de Tatatila. Es demasiada arrogancia que diga que quedó buenísima, pero la verdad es que así fue.

Siguiendo la secuencia de las fotos, las cabritas y el proceso del pan, me acordé de esta entrada antigua. ¿Cómo el hombre puede, a pesar de la vida volverse poeta?

martes, julio 28, 2009

Pena de muerte quien no llegue a viejo

No entiendo mucho ese ciclo que opera semanas antes de cumplir años, me han dicho que la energía está en su rango más bajo. Podrán ser estupideces inventadas sin fundamento científico pero de que se cumple se cumple. Yo lo atestiguo cada año.

Uno hace lo posible por mantener el cuerpo en buen estado y en caso de tener padecimientos, atenderlos, pero cuando se trata de las hormonas la convivencia se vuelve una guerra en el menos metafórico de los sentidos. Así ha sido esto desde hace más de un mes. Quisiera sentir que todo esto va mejorando, que los años no están aquí para recordarme que voy cerrando un círculo. Cómo me gustaría poder aplicarme a mí misma un programa antivirus de la misma manera que lo hago con mi computadora y borrar los spywares, detectar las vulnerabilidades y combatir las amenazas. Quedaría perfecta, reluciente, como pasada en limpio, lista para aguantar lo que venga.

En el libro que estoy leyendo de Anatomía de la melancolía de Robert Burton una obra escrita en 1621, se adelanta a los romanticos creadores del spleen y analiza un museo de ejemplos melancólicos: “a la melancolía producto de la bilis negra, la rige Saturno, y puede ser causada por un sinnúmero de motivos, desde un equivocado temor de Dios a un apasionado enamoramiento de la carne, pasando por los hechizos, encantamientos, la posición de las estrellas, la naturaleza de nuestros padres, una dieta inapropiada, la soledad, la indolencia, la falta o el exceso de sueño, la imaginación demasiado viva, la vergüenza, la envidia, el odio, la lujuria, el gusto por el juego, el exceso de estudio, el amor propio, la vanidad, la calumnia, la burla, la esclavitud, las prisiones, la pobreza, la muerte de un amigo, la deformación del cuerpo…”

Leyendo esto concluyo que mi melancolía es polifacética, polimórfica, policroma, policía venga por favor y llévesela, arréstela y no la deje acercarse a menos de 6 kilómetros de distancia.

Cada tipo distinto de mis melancolías pueden ser analizadas en el desvelo de muchos años. Pero enfocándome en particular por aquella melancolía causada por dieta inapropiada podría decir que me domina una dieta bastante alta en alimentos tamásicos. (¿Qué que es eso? Píquenle aquí si quieren más información, si se trauman y azotan será bajo su propio riesgo)

La naturaleza de alguien que ha nacido en plena temporada de lluvias, atrae el gusto por alimentos que crecen en esta época. En este caso para mí son los hongos, un alimento tamásico que se declara inocente por ser un vegetal, sin embargo por crecer de noche no se admite con los alimentos sátvicos y le hacen boicot. Definitivamente malos según mi dosha Pitta (complexión en el ayurveda). Los hongos crecen y viven irremediablemente con la misma fuerza e intensidad como yo lo hago, encuentran el clima y los elementos adecuados y órale, a brotar aunque después no sean aceptados por las exigencias puristas.

Los hongos nacen en silencio como bien lo dice aquí Marosa di Giorgio. Los hongos silvestres nacen julio para alimentarme, yo nunca lograré con empeño una dieta ayurvédica, reconozco mis debilidades, mi irresponsabilidad sibarita me vence. Seguiré combatiendo por otros medios a mis veleidosas hormonas.


Hongos tecomates o yemas, un poco de mantequilla, ajo, sal y unas ramas de epazote. Así de sencillos son los mejores manjares.


miércoles, julio 22, 2009

La hermenéutica de un grano de arroz a tu mesa

























No me digas que estoy loca porque así lo interpreto
finalmente es un trabajo poco común
pero es trabajo

Le gritan fuerte y bien alto a ese horizonte verde
al que deben proteger

Es que los pájaros arroceros llegan como derrumbes silenciosos
son voraces
¿Su mayor virtud?
claro
la obstinación
Pero ese hombre
con sus cantos
sus gritos
y esos cascabeles reciclados desviarán su rumbo

El carácter poético del no lenguaje en estas imágenes está unido con el espíritu y la conciencia de cada quién. De lo que reconocemos como valioso de todo este proceso que existe desde el campo a nuestra mesa.

Yo me asumo también en este universo voraz como una violenta devoradora de granos, mi lucha no se concreta atacar furtivamente un sembradío, mi lucha es humanamente ordinaria.

miércoles, julio 15, 2009

Mi amor se extiende como la verdolaga

Cuando alguien en una superficie de uso común abarca una gran cantidad de espacio o lo invade, le decimos: “te extiendes como verdolaga”. Es que esa hierba rastrera crece abarcando todo a su alrededor. Aunque se parezca un poco a los quelites no pertenece a esa familia y me queda mucha duda de su origen. En la comida árabe está presente, pero según anduve investigando es de origen americano. Así que si alguien está seguro de dónde proviene, podría iluminar mi ignorancia. Se le conoce también como portulaca o lengua de gato.

Cómo será de invasora esta planta que encontré una canción de Rubén Fuentes bien estúpida. http://www.youtube.com/watch?v=dGnZJJEKOF0 Compara el amor de las mujeres y la verdolaga como una plaga. Vamos, ¿por qué despreciarlo? Pero en fin, en la letra de esta canción sacan sus complejos misóginos. Según el compositor cuando ya se hartó con un jalón, pues ya, se acabó…la verdolaga y la mujer. Ah, qué bruto, se pierde de dos cosas muy buenas.

Pero por otro lado encontré esta joya maravillosa de nada menos que Totó la Momposina, si no la conocen se las presento, orgullo de Colombia, al igual que Petrona Martinez, bonito que canta. Pónganse a bailar con esta linda canción dedicada a la verdolaga.



A mi amigo Capricornio en Costa Rica le prometí que le daría una receta para comer verdolagas. Casi siempre las consumimos en salsa verde con espinazo de puerco, pero esta ensalada es una forma bien fresca y sencilla para estos calores.

Ensalada de verdolagas.
Un manojo de verdolagas frescas directamente de Xochimilco
Le cortamos lo más que se pueda el tallo grueso
Esto que sobra se tira,las hojas se lavan muy bien y se ponen a desinfectar.
Una vez escurridas se van desprendiendo las hojas de estos otros tallos que quedaron gruesos, se usan casi las puntas y las hojas tiernas. Se pica un manojo de cilantro, cebolla y jitomate. Se exprimen limones y se agrega sal y aceite de olivo. Se deja que se macere así por 15 minutos.


Se puede hacer una cama con hojas de lechuga y encima colocar la ensalada. En este caso yo corté unas rebanadas de jitomate, porque no tenía lechuga. Esa es toda la simpleza de esta ensalada. Ah, y si pueden no cultiven cariñitos de un instante, así que chiste.

jueves, julio 09, 2009

La memoria emocional de un taquero

Éste es mi taquero de confianza en la Central de Abastos, y ¿qué creen?, tiene muy buena memoria pues con toda la cantidad de clientes que ve todos los días, se acuerda perfectamente del día y la hora cuando le reclamé por darme unos tacos de chorizo quemado. La situación fue tan incómoda ahora que regresé a la Central que...pasú...tuve una sensación ominosa que tienen los hombres cuando las esposas o las novias le reclaman cosas que sucedieron hace ya mucho tiempo. Quién dijera que este buen hombre, que cumple su trabajo en silencio y con mucha concentración, que pareciera que ni mira a los clientes resultó ser más memorioso que Funes.

Yo llegué como siempre: pidiendo mis tacos de bistec y chorizo, luego mi agua de guayaba, piña, alfalfa, limón y pingüica, cuando lo primero que hace es reclamar:


—¿Seguro que los va a querer, porque luego se queja que no le gustaron?


—¿Yooooo?


—Sí, usted y luego me reportó con el cajero, fue hace como tres meses, venía vestida con unos pantalones rojos, una blusa roja también y unos aretotes de plástico.


—Ah, entonces no fui yo, yo nunca he tenido pantalones rojos ni aretes de plástico. Pero ahora que lo menciona ya me acordé que sí, usted me dió unos tacos con chorizo bien pero bien quemado. Eso le quitó todo el romanticismo que tenía con mi taco, y sí, también se lo dije al cajero cuando pagué, porque ni me lo comí.


—A usted y a muchos les gustaría que me corrieran, pero eso no lo van a ver nunca. Otros ya quisieran tener mi puesto, además, yo no tuve la culpa ese día, el chorizo salió así.


— Ay hombre, usted me resultó más sentido que un jarro mal cocido, yo no quiero que lo corran. Fíjese, si regreso es porque me gustan los tacos que usted hace, me gustan las tortillas y los felicito porque quitaron esa máquina que sacaba las tortillas tiesas, estoy viendo que regresaron a hacerlas a mano otra vez.


—Eso fue porque yo se lo pedí al dueño, (al decir esto, levantaba con orgullo su pecho golpeándolo con el trinche con que voltea la carne) muchos clientes como usted se quejaban de las tortillas.


Ya para entonces mis tripas también me reclamaban y chillaban de hambre, yo nada más lo miraba picar la carne sobre la plancha, poner la tortilla y colocar los tacos en el plato para entregarlos a los demás clientes. Para que luego éstos, acompañaban sus tacos con alubias, salsas de distintos chiles, nopales, guacamole, papas, pápalo, pepino, rábanos. ¡Ay ya señor, qué no ve que me voy a desmayar!, ¿qué más quiere que le diga?





Me la hizo cardiaca el condendano taquero, se divertía viéndome que hasta sudaba cada que entregaba un taco y no iba dirigido para mí, se hacía el digno, el muy ofendido. Si hubiera sido en otro lugar por menos que eso me doy la media vuelta y ahí lo dejo con todo su rencor a flor de piel. Lo que hace uno por comerse un buen taco, es que una de las salsa que hacen ahí es mi delirio. Está hecha con chile puya y no sé como la hacen pero a mí no me queda igual.

Finalmente me atendió, seguro pensó que le iba a llenar de baba todo el puesto. Me sirvió mis tacos y de verdad que estuvieron deliciosos. Esperaba que le diera mi opinión de las tortillas y de la carne, quería oir la aprobación determinante, hasta que finalmente terminamos él y yo muy cuates.
De todos modos no me arrepiento. Si nos quedamos callados hasta en estas tonterías nada va a mejorar. Ya sea un restaurante de lujo o una taquería, uno como comensal tiene el derecho de manifestar nuestro descontento por algo que no está en su punto.

lunes, julio 06, 2009

Dormir en cama de habas

Cada haba tiene su punto negro;
y cada uno, sus faltas.


Anónimo


jueves, julio 02, 2009

¿A quién le estás dejando tu saber?

Se acabó la deliciosa nieve de limón del mercado de la colonia Industrial.

Se murió don Gil.

Todos los días por las mañanas lo veía vender su nieve artesanal. Llevaba más de 40 años en ese mercado. Desde que yo era una niña este señor ya vendía chicharrones de harina y nieve de limón. Todas las mañanas se sentaba frente a sus recipientes a exprimir los limones y a girar girar girar para transformar esa agua azucarada. Nunca he probado otra nieve que supiera igual de buena.

Cuando yo vivía en esa colonia me consideraba afortunada, había los mejores tacos de carnitas, los mejores sopes y las mejores nieves de limón. La vida se conforma de cosas simples. Vivimos cómodos, felices y ni nos damos cuenta. Hasta que nos falta alguien. Ese alguien que no tiene sustituto porque con él se muere la receta, la técnica, el trato. Así está mi afinador de pianos, por ejemplo, si el fallece ¿a quién le heredará tantos años de conocimiento? A nadie. Eso pasó con don Gil, murió y ni la nieta ni el nieto pueden repetir ese sabor tan propio. Qué lástima.

Esta foto se la tomé hace ya tiempo, quería hacer un post sobre su nieve, sobre su labor de años y años, siempre haciendo lo mismo. Y nunca lo escribí. Ahora sólo sirve para recordarlo.

jueves, junio 25, 2009

El impulsor del mundo

Va este poema-canción para mi hermana L.
para que se llene de recuerdos
con cariño
EL CAFÉ

Tengo tu mismo color
y tu misma procedencia.
somos aroma y esencia
y amargo es nuestro sabor.
Tú viajaste a Nueva York
con visa en Bab-el-Mandeb,
yo mi Trópico crucé
de Abisinia a las Antillas.
Soy como ustedes semillas
Son un grano de café.

En los tiempos coloniales
tú me viste en la espesura
con mi liana a la cintura
y mis abóreos timbales.
Compañero de mis males,
yo mismo te trasplanté.
Surgiste y yo progresé:
en los mejores hoteles
te dijeron ¡qué bien hueles!
y yo asentí “¡uí, mesié!”.

Tú: de porcelana fina,
cigarro puro y cognac.
Yo de smoking, yo de frac,
yo recibiendo propina.
Tú a la Bolsa, yo a la ruina;
tú subiste, yo bajé...
En los muelles te encontré,
vi que te echaban al mar
y ni lo pude evitar
ni a las aguas me arrojé.

Y conocimos al peón
con su “café carretero”,
y hablando con el obrero
recorrimos la nación.

Se habló de revolución
entre sorbos de café:
cogí el machete... dudé,
¡Tú me infundiste valor
y a sangre y fuego y sudor
mi libertad conquisté...!

Después vimos al poeta:
lejano, meditabundo,
queriendo arreglar el mundo
con una sola cuarteta.

Yo, convertido en peseta,
hasta sus plantas rodé:
¡Qué ojos los que iluminé,
que trilogía formamos
los pobres que limosneamos
el poeta y su café...!

Tengo tu mismo color
y tu misma procedencia,
somos aroma y esencia
y amargo es nuestro sabor...

¡Vamos hermanos, valor,
el café nos pide fe;
y Changó y Ochún y Agué
piden un grito que vibre
por nuestra América libre,
libre como su café!

Nicomedes Santa Cruz

aquí lo pueden oir en la voz de su autor

Hay pasiones incontenibles que nos impulsan a hacer viajes alrededor del mundo para rastrear los orígenes y transformaciones de un producto. En este caso el café es el causante de este periplo.

¿Dónde nació el café? ¿Cómo llegó a Europa? ¿Cómo se han dado las transformaciones de un café turco o de un capuchino? ¿Por qué estuvo prohibido su consumo? Estas preguntas son respondidas a través de las anécdotas que nos cuenta Stewart Lee Allen, autoproclamado: antropólogo social del café en su libro: La taza del Diablo.

Stewart hace un observación muy interesante sobre el uso del café en la humanidad, el dice que cuando el café le pertenecía sólo a los árabes, su civilización floreció más que ninguna otra. Después el imperio otomano se apoderó del café y se convirtieron en la nación más poderosa y tolerante del planeta. En Europa llegó primero a Inglaterra y contribuyó a la expansión del imperio y su dominio sobre el mundo. Al calor de los sorbos de café fue orquestada la Revolución francesa. Es decir que el café ha sido una bebida alteradora de la conciencia que impulsó a hacer cambios drásticos en la humanidad. Desplazó el consumo de thé en los países orientales y en la Europa de la Edad Media transformó los desayunos que se hacían con la embriagante sopa de cerveza con pan.

Menciona algo todavía más atrevido, yo sólo lo transcribo tal cual: “…tanto el café como la humanidad aparecieron en la misma zona de África oriental. ¿Qué tal si algunos de esos hombres-mono probaron las bayas rojas?...¿Podría este grupo de comedores de bayas ser el eslabón perdido, y la memoria de la brillante pero amarga degustación de la fruta el arquetipo de la historia en el jardín del Edén?

Lejos de cualquier discusión a favor o en contra del primer Homo-Coffea, el café es un motivador que altera notablemente el comportamiento. ¿Cuántas personas conocemos que no pueden articular palabra al despertar y sólo lo hacen después de la primera taza de café?

El libro está ahí, búsquenlo, léanlo, estén o no estén de acuerdo con él.

Y escuchen el poema de Nicomedes Santa Cruz.

La taza del diablo
Stewart Lee Allen
Edit. Océano

sábado, junio 20, 2009

¿A quién te gustaría chupar este verano?

Una compañía de helados británica lanzó una encuesta a varias mujeres para saber a qué personaje famoso le gustaría tener este verano para refrescarse y chuparlo en un helado. El ganador fue el actor que da vida al personaje de James Bond 007, Daniel Craig. Pero no se emocionen, nada más tienen el torso y los helados Del Monte Superfruit Smoothies no se venden por acá. La nota aquí.

Recientemente hablaba con un amigo sobre que parte del cuerpo de un hombre me parece más apetitosa, ¡zaz! contestarle así de plano no es válido pues desde luego que hay muchas partes, yo no puedo separar todo el conjunto. Pero pondero sobre todo aquellas partes que se apartan de los lugares comunes, más bien creo que son rincones, cuencos y apoyos que me sirvan de despegue para la ensoñación y el placer.

Ya sé que nadie me está preguntando, pero si a mí me hace una encuesta la compañía ésa de helados o cualquier otra que se le ocurra inventos cachondos, daría sin dudar mi voto por el hombre más sensual que he visto: Joaquín Cortés. Es que verlo bailar con ese frenesí por todo el escenario con un aire de ser todopoderoso como que se antoja un montón para una chupármelo en paleta y más.

viernes, junio 19, 2009

Se me va la energía

Tengo dolores en dónde ya no hay más que huecos y ningún pájaro celeste ha llegado para anidarse ahí. Ellos saben que la belleza natural ha sido escanciada, cortada de tajo con algún bisturí.

Tengo angustia en dónde se lee el presente mostrando un futuro que ya no es lo que era.

La abeja sobre la flor, ya sin alas no concluyó su labor. La posibilidad de ser diferente se ha cumplido, ahora no es más que una hormiga gorda y glotona de polen, con veneno suficiente para lastimar.

Mis ideas no se restauran por entrar a un congelador, mis ideas se calcinan por dentro y después…y después salen estas incomprensibles palabras que no encuentran la manera de asir una historia. Me quemo por dentro como se han quemado tantas de mis palabras escritas en papel.